
Que no se malentienda el titulo, no es que no pueda decir que no a nada, lo que pasa es que siempre termino haciendo el tonto por mi amigos, soy incapaz de decirle que no a un amigo/a, uno podría pensar oh que lindo y todo eso, pero en realidad para mi es un problema. En la actualidad, después de un muy arduo entrenamiento he conseguido manejar y lograr moldear un par de veces esa palabra en mi boca para responder a algunas peticiones de alguno amigos, pero aun así estoy en proceso de evolución.
Para que me entiendan un poco le contare una situación que a primera vista podrán parecer un poco graciosas, la verdad es que a segunda y tercera vista también, pero si hubiesen estado en mis zapatos..., lo mas probable es que también se reirían, pero bueno.
Una vez una querida amiga mía me pidió como favor que la fuera a dejar a terminal de buses, pues se iría a la playa, muy bien dije yo, no es nada del otro mundo, el problema empezó cuando me dijo que tenia pasaje a las 6:00 am, bueno yo pensé, la quiero mucho, es mi amiga, un pequeño sacrificio de sueño no es nada, y así quedamos nos juntábamos en el terminal y yo la acompañaba hasta que se subiera al bus.
Llegue puntualmente al terminal, y me encuentro con ella muy sonriente, se acerca a mi y me saludad, y entre risas y risas me dice algo que me hizo recorrer un sudor helado por mi espalda. El plan de ella era el siguiente, decirle a sus papás que viajaría conmigo a la playa, cuando en verdad estaría viajando con el pololo, hasta ahí no hay problema, pero su papá la iba a ir a dejar al terminal por lo tanto tenia que verme allí a mi para que su coartada no se cayera, y por lo demás tenia que verme subiendo al bus. Cuando me explico todo mi cabeza comenzó a elevar su temperatura, y el enojo, algo no poco común en mi, comenzó a asomarse, pero al verla tan entusiasmada y todo me calme y no pude negarme, al final que eras subirse un rato al bus y luego cuando su papá se fuera bajarme antes de que saliera el bus. Luego llegó su papá, que estaba comprando unas frutas para que la niña llevara al paseo, nos saludamos y nos fuimos a abordar el bus, esperando que cuando lo hiciéramos el señor se fuera y yo pudiera volver a mi camita a dormir, pero no fue así, se quedó allí hasta que el bus partió, tuve que quedarme ene l bus y bajarme después de 2 cuadras para que el pololito de mi amiga, al que yo odiaba, se subiera; y que obtuve ni un gracias, bueno unos plátanos que le había llevado el papá pero que no le gustaban así que no encontró nada mejor para deshacerse de ellos que dármelos a mi.
Para colmo de las cosas cuando volví a mi casa mi abuela me vio entrando y me hicieron un lío del tamaño de un camión porque creyeron que no había dormido en la casa.
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