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lunes, 28 de mayo de 2012

Para cortarse las venas...

Existen muchas canciones, pero con las que todos nos hemos sentido identificados alguna vez son las "corta venas". Esas canciones que en mas de alguna ocasión nos han calzado como anillo al dedo, y que de tal forma nos representan que se asoman las lagrimas al escuchar como el artista canta nuestra historia.
No faltan los momentos de debilidad en que sacamos del escondite secreto (aislado de nuestros amigos y familiares, incluso de nuestro amor propio) el CD con las canciones favoritas de esa persona que desde hace un tiempo nos hace sentir como las "verijas". Y las cantamos a todo chancho tratando de que se nos salga el alma en cada palabra para de esta manera purgar todo lo que nos ahoga. No nos damos cuenta del ridículo que hacemos y de lo patético que nos vemos. 
Una amiga mientras conversábamos se puso a cantar una cancioncita de Christina Aguilera, "cuando me acuerdo de ti", y se acordó de su ex, y de lo lindo que es y de que es perfecto y que se saca buenas notas, se porta bien, hace deportes, y que lo único malo que tiene es que no la quiere. Aún así, consciente de esto ella "se acuerda de él y se le desgarra el alma", las minas, y sobre todo a esa edad (13-16) son especialistas del drama, de ver como su mundo se les hunde a pedazos porque un "washiturro" del montón no las quiere pescar. Se les olvida como vivir, solo por unos días, incluso horas, y al poco tiempo ya están "cortándose las venas" de nuevo por otro pastel. 
Pero los hombres no nos salvamos, si bien no es tan notorio en el "sexo fuerte", en secreto nos acordamos de fragmentos cebolleros de canciones que en la vida hemos escuchado, de artistas que ni conocemos, pero que por voluntad divina llegan a nuestro cerebro y salen de nuestros labios como fatídico puñal que hiere voluntaria y lentamente.
Es una de las mas claras expresiones de la fascinación del ser humano por ocasionarse problemas, por adornar su vida con tragedias baratas.

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