martes, 3 de septiembre de 2013
El amor después del amor
Hacía mucho que no escribía por aquí, pero en estos momentos en que no tengo a nadie con quien hablar, no por falta de gente, sino por falta de disposición de mi parte a compartir mis sentimientos con alguien, es necesario para mi desahogarme de alguna manera, y siempre el mejor recurso que he tenido para esto son las letras.
¿Como aliviar el peso que carga mi pecho en estos momentos?
¿Como ser capaz de mirar hacia adelante con una sonrisa si lo único que quiero ahora es enterrar mi cabeza en la tierra y esconderme para llorar a mis anchas?
Recapitulo estos últimos dos meses y me doy cuenta que fueron los dos meses más felices que recuerdo, muchos pueden decir que una relación de dos meses no logra clavarse tan dentro en el corazón, y pueden tildar de exagerada mi pena, pero ellos no saben lo que yo siento. Se puede especular el nivel de compromiso que puede alcanzarse en un tiempo tan acotado, pero solo yo se con certeza lo que sucede en mi interior, y que tan profundo se estableció esa persona en mí.
Es frustrante buscar una explicación que me satisfaga, pues mirando hacia atrás solo veo buenos momentos, nada de lo que recuerdo explica como las cosas acabaron tan de pronto. No hubo bálsamo para aminorar el impacto, ningún antecedente, ningún indicador que me diera alguna pista siquiera, nada.
Intento enojarme pero lo que siento es tan poderosos que no me permite enojarme mas que conmigo. No dejo de pensar en que pude haber hecho algo distinto, en que pude haberlo hecho mejor, haberme esforzado más; se que no es mi culpa pero no dejo de sentirme responsable.
Miró sus ojitos sensualmente cafés y su pequeña boca de almidón y me sigo perdiendo entre sueños e ilusiones. Le veo sonreír, se que esta bien, se comporta como si nada hubiese pasado, como si lo nuestro jamás hubiese existido, y me es imposible no pensar en que quizás nunca le importé, parece incluso como si al terminar conmigo se sacara un peso de encima. Vuelvo a mirar sus ojos y me revelan que aun me quiere, y la frustración aumenta pues no entiendo lo que sucede. Me detengo un momento a pensar y se me viene a la cabeza que lo que logro ver en ellos no es mas que un reflejo de mi tenue esperanza, que en realidad me imagino algo que me conforte, y me quedo pasmado.
Nunca había sentido algo como lo que siento en estos momentos, tengo 24 años y me comporto como un chiquillo de 15, me avergüenza, pero no lo puedo evitar, el corazón se comporta como le place, se entrega sin mas, sin pedir permiso, no hace caso a argumentos ni razones, y de la misma manera, cuando desconsolado sangra lagrimas de amor, no reacciona mas que con las voz de quien ama.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario