Cuando por fin se ha podido superar el suplicio de levantarse, vienes
peores tormentos que soportar, uno cree que ya esta curado de espanto,
pero lo peor aun esta por venir.
ya cuando por fin he logrado
vestirme y desayunar, salgo de la casa esperando encontrar un radiante
sol que entibie mi nariz, un inmaculado cielo inmenso sin nubes a la
vista, un paisaje que me motive por el resto del día, pfff!!.
Todo lo contrario lo primero que veo al salir es un cumulo de basura al frente de mi casa, un montón de bolsas rotas dejando entrever papel higiénico usado y otras cosas peores, sobras de comida medio consumidas por los perros regalones de la población, esos que todos encuentran lindo pero que nadie los alimenta, o los baña, o lo cuida de manera alguna. Trato de detener mi respiración para no sufrir con el hedor, pero al mirar esa masa de desperdicios mi mente traicionera imagino cual seria su fetidez y me estremecí en nauseas. Avance unos pasos tratando de escapar, pero solo fue para darme cuenta de que ni el sol ni el cielo que imaginaba estaban presentes, un cielo gris se asomaba, y el sol radiante que anhelaba no estaba por ninguna parte, en su lugar soplaba un suave viento helado, mas bien una brisa polar que congelaba mis orejas y mi nariz (pero no lo suficiente para impedirme olfatear lo anterior).
Todo lo contrario lo primero que veo al salir es un cumulo de basura al frente de mi casa, un montón de bolsas rotas dejando entrever papel higiénico usado y otras cosas peores, sobras de comida medio consumidas por los perros regalones de la población, esos que todos encuentran lindo pero que nadie los alimenta, o los baña, o lo cuida de manera alguna. Trato de detener mi respiración para no sufrir con el hedor, pero al mirar esa masa de desperdicios mi mente traicionera imagino cual seria su fetidez y me estremecí en nauseas. Avance unos pasos tratando de escapar, pero solo fue para darme cuenta de que ni el sol ni el cielo que imaginaba estaban presentes, un cielo gris se asomaba, y el sol radiante que anhelaba no estaba por ninguna parte, en su lugar soplaba un suave viento helado, mas bien una brisa polar que congelaba mis orejas y mi nariz (pero no lo suficiente para impedirme olfatear lo anterior).
Resignado
camine hacia el paradero, había salido temprano de mi casa (debido a la
pelea con el despertador) por lo que pretendía caminar lento y relajado
y llegar unos 5 minutos antes a mi trabajo, pero con el frío del
demonio que se sentía redoble el paso para así poder llegar lo mas
pronto posible a la calidez de mi trabajo. llegue al paradero agonizando
en hipotermia, me senté a esperar la micro. En eso estaba, casi muerto
ya de frío, miraba mi reloj constantemente, y el bendito bus no aparecía
por ninguna parte, ademas de mi soledad en el paradero, lo único que
podía ver, eran las caras burlescas de quienes se paseaban por las
calles dentro de sus autos, calentitos y sonrientes, mirando por la
ventana. mirándome a mi sentado en el paradero y pensando " Oh pobre
hombre, congelado allí, que miserable debe ser, se le nota en la cara
que es un desgraciado"; y mi espera seguía aun tenia la esperanza de que
la micro llegaría y de que por lo menos allí encontraría algo de calor.
Por
fin apareció, a estas alturas mi cerebro ya estaba totalmente
escarchado pero recuerdo claramente cuando subí, salude cordialmente al
chofer con un movimiento de cabeza y una mirada desdeñosa, y el me
respondió con una sonrisa y unas cálidas palabras "Sube luego o te dejo a'ajo", recorrí
el pasillo hasta el final y me senté junto a una hermosa señorita, poco
a poco comencé a entrar en calor y a recuperar mi cordura y lentamente
la hermosa mujer sentada a mi lado se empezó a transformar en algo
totalmente diferente, primero de sus hermosos labios rojos y carnosos
salió un enjambre de dientes torcidos y amarillentos, sobre ellos se
asomaba un bigote pseudo depilado, su suave piel fue remplazada por un
viejo papel mural lleno de lunares y manchas y su dulce aroma ahora era
aun peor que el hedor que sentí fuera de mi casa. Presto y veloz me moví
unos puestos mas adelante para no sentir su aroma
pero fue
inútil, su pestilencia rondaba por todo el vehículo combinándose con con
muchos otros olores y formando una pestilencia incomparable, que me
tenia apunto de vomitar.
Pero ya estaba cerca de mi parada, mi
sufrimiento ya iba a terminar, me levanté de mi asiento para indicarle
al gentil conductor donde me bajaría, él me escucho con suma atención,
pero creo que los frenos del vehículo estaban un tanto descompuestos,
pues se detuvo como dos cuadras después de lo que le había indicado,
pero en fin, me despedí cordialmente de la misma manera, un gesto con la
cabeza y una mirada desdeñosa y mi querido amigo chofer con un "Bájate luego mierrr"...
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